Dulces sustos …

Ojó estaba disfrutando mucho de la música, los dulces y las bebidas refrescantes, pero no podía contener su deseo de comerse todas las chuches, así que aprovechó que todo el mundo estaba distraído para comerse todas las gominolas.

Estaba bastante lleno y tenía la barriga hinchada… pero además de repente se dió cuenta de algo horrible, ¡sus amigos se habían transformado en auténticos monstruos y empezaron a perseguirle! Ojó corrió lo más rápido que le permitieron sus cuatro patas, pero notaba que le pesaban mucho, miró y sus patas… ¡se habían convertido en palos de regaliz! Con el susto de estar convirtiéndose en un caramelo perdió el equilibrio y se cayó al suelo. Enseguida sus amigos, convertidos en monstruos comenzaron a rodearle y cada uno tiraba de una de sus piernas de regaliz para comérselas. Ojó no paraba de ladrar quitarse de encima a estas criaturas, ¿cómo podían haberse convertido en monstruos de verdad?… a lo lejos escuchaba su nombre o eso le parecía hasta que de repente se desmayó.

Al despertarse le dolía mucho la barriga. Se miró y sus piernas ya no eran de regaliz y sus amigos no eran monstruos. Solo había tenido una pesadilla por el empacho que había cogido tras comerse todas las chucherías de la fiesta. Todo fue un dulce sueño.

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